Hasta luego, Mari Carmen: el derecho a la vivienda en Quart de Poblet

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Rafa Coll · Secretari local de Compromís per Quart de Poblet

La vivienda en Quart de Poblet también necesita respuestas. Vemos alquileres de 1.200 o 1.400 euros al mes. Y las 591 nuevas viviendas de Molí d’Animeta nos obligan a preguntarnos quién podrá acceder a ellas.

Desde Compromís per Quart de Poblet, creo que la historia de Mari Carmen nos interpela también aquí. Necesitamos viviendas que nuestros vecinos puedan pagar. Y hogares en los que puedan quedarse.

Esta semana han caído en el Congreso los dos decretos sobre vivienda. No resolvían por sí solos un problema tan grande. Pero intentaban avanzar: proteger frente a los desahucios, dar estabilidad a los alquileres y limitar algunas prácticas especulativas.

Y han caído.

Pero no creo que esto sea un punto final. Creo que es un hasta luego.

Detrás del problema de la vivienda hay personas

Mari Carmen nos ha recordado algo básico. Detrás de las leyes, los decretos y las discusiones políticas hay personas.

Una mujer de 87 años puso ante todo un país una realidad que llevaba demasiado tiempo ahí. La vivienda condiciona la vida de muchísima gente.

No hablamos solo de quien está a punto de perder su casa. También hablamos de jóvenes que trabajan y no pueden independizarse. De parejas que quieren empezar una vida juntos y no pueden pagar una vivienda.

Hablamos de familias que hacen números cada mes para pagar el alquiler o la hipoteca. Y de vecinos que deben abandonar el barrio o el pueblo donde siempre han vivido.

La vivienda condiciona mucho más que dónde dormimos. Determina cuándo podemos emanciparnos, formar una familia, tener hijos o ahorrar. También afecta a algo tan sencillo como vivir con tranquilidad.

La democracia también está en la calle

Después vinieron las protestas, las acampadas y las manifestaciones. En Sol, en València y en muchas otras ciudades. Miles de personas reclamaban algo sencillo: poder vivir dignamente.

Creo que también debemos quedarnos con eso.

A menudo decimos que la gente se aleja de la política. Que no participa o que siente que las instituciones no la representan. Sin embargo, estas movilizaciones muestran una ciudadanía que se organiza y exige soluciones.

También estamos viendo democracia.

La democracia no ocurre solo cuando depositamos una papeleta en una urna. También ocurre cuando la ciudadanía protesta, propone y obliga a sus representantes a escuchar.

Y eso no desaparece porque una votación parlamentaria salga en contra.

Discutir las medidas y buscar soluciones

Los partidos podemos discutir las medidas. Podemos defender propuestas distintas, negociar y buscar acuerdos. Eso forma parte de la política.

Además, la vivienda no se arregla con una única ley ni con un único decreto. Hace falta vivienda pública y alquiler asequible. También hay que movilizar vivienda vacía y proteger a las personas vulnerables.

Nuestros jóvenes necesitan poder construir su futuro sin dedicar casi todo su sueldo a tener un techo.

Habrá diferencias sobre cómo conseguirlo. Y es legítimo que las haya. Pero esas diferencias deben servir para encontrar soluciones.

Fondos buitre y especulación inmobiliaria

Sí, también tenemos que hablar de los fondos buitre.

Hablar de vivienda exige hablar de especulación y de grandes tenedores. También de los alquileres de temporada cuando se utilizan para esquivar las garantías del alquiler habitual.

Conviene recordar el artículo 47 de nuestra Constitución. Reconoce el derecho a una vivienda digna y adecuada. Además, encomienda a los poderes públicos actuar para impedir la especulación.

Por eso debemos hacernos una pregunta: ¿hasta dónde puede llegar la especulación cuando hablamos de un derecho básico?

Alquileres de 1.200 o 1.400 euros en Quart de Poblet

Lo vemos aquí, en Quart de Poblet. Hay viviendas relativamente nuevas cuyos alquileres rondan los 1.200 o 1.400 euros al mes.

¿Qué familia trabajadora puede asumir esos precios con normalidad?

Construir más vivienda debería ayudar a nuestros vecinos. Pero debemos preguntarnos de qué sirve si sus precios quedan fuera de su alcance.

El acceso a la vivienda en Quart de Poblet afecta a quienes quieren venir a vivir aquí. Y también a quienes quieren quedarse en su pueblo.

Las 591 viviendas de Molí d’Animeta: ¿para quién?

En Molí d’Animeta hay 591 nuevas viviendas destinadas al alquiler. Desde Compromís hemos reclamado transparencia sobre estas promociones y sus condiciones de acceso.

Que haya más vivienda debería ser una buena noticia. Sin embargo, la pregunta fundamental sigue siendo la misma:

¿Para quién son esas viviendas?

Aumentar la oferta no garantiza por sí solo el acceso a un hogar. Los precios deben estar al alcance de la población.

La vivienda puede generar rentabilidad. Lo que no puede es convertirse en un lujo para quien necesita un hogar.

Mientras discutimos, hay jóvenes que no pueden emanciparse. Hay familias que destinan gran parte de sus ingresos al alquiler. Y hay personas que viven con miedo a perder su casa.

Cuando la política tarda demasiado en responder, la sociedad acaba recordándonos que el problema sigue ahí.

Poder vivir y quedarse en Quart de Poblet

Espero que la vivienda vuelva al Congreso. Con estos decretos, con otros o con unos mejores. Pero que vuelva.

También debe estar en la agenda de los ayuntamientos y de las comunidades autónomas. Todas las administraciones con responsabilidades en vivienda deben actuar.

Ninguna puede resolver por sí sola el problema. Pero todas tienen algo que aportar.

En Quart de Poblet necesitamos que nuestros jóvenes puedan emanciparse y que nuestros vecinos puedan quedarse. Ese debe ser el sentido de las políticas de vivienda: hacer posible una vida digna en nuestro pueblo.

Las movilizaciones nos están pidiendo respuestas. La política debe escuchar y actuar.

La vivienda ya está llamando demasiado fuerte como para hacer que no la oímos.

Hasta luego, Mari Carmen. Porque esta historia, afortunadamente, todavía no ha terminado.

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