20 febrer 2026

Viure és conviure a Quart de Poblet

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Lo vemos cada día en nuestras calles de Quart

En Quart de Poblet, como en tantos municipios de la Comunidad Valenciana, el acento es hoy más variado que hace veinte años. No es una sensación. Es la realidad de un mundo que se mueve. Y también es la realidad de nuestro pueblo.

La inmigración ya no es una estadística lejana: es la persona que atiende en el comercio de la avenida, quien cuida a nuestros mayores, quien trabaja en el polígono industrial o quien comparte pupitre con nuestros hijos en el colegio público.

Según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), más de 280 millones de personas viven fuera de su país de origen. Pero detrás del número hay historias reales. Y muchas de ellas hoy forman parte de Quart.

¿Por qué viene la gente a nuestra tierra?

Hoy la migración no responde a una sola causa. Es un fenómeno complejo que también llega a l’Horta Sud.

El clima

Hay familias que huyen de sequías e inundaciones que hacen imposible vivir en su lugar de origen.

La demografía

Europa envejece. España también. Mientras tanto, otras regiones del mundo son jóvenes y buscan oportunidades. Nuestros barrios necesitan actividad, vida, futuro.

El conflicto

Guerras, violencia e inestabilidad obligan a miles de personas a marcharse para sobrevivir.

No hablamos de cifras abstractas. Hablamos de personas que llegan con miedo, pero también con ganas de trabajar, aportar y salir adelante en nuestro municipio.

Lo que sostiene nuestra economía local

La inmigración en la Comunidad Valenciana ha dejado en 2025 un saldo migratorio positivo récord. Y eso tiene consecuencias directas en pueblos como el nuestro.

El trabajador esencial en Quart

Sin quienes trabajan en el campo, en la construcción, en los cuidados o en el pequeño comercio, nuestra economía local no funcionaría igual. Las pensiones, los servicios y el consumo también dependen de su esfuerzo.

En Quart de Poblet lo sabemos: detrás de cada negocio abierto hay familias que luchan por prosperar.

El reto de la vivienda en nuestros barrios

También vivimos tensiones reales: el acceso a la vivienda, el precio del alquiler, la presión sobre determinados barrios.

Negar los problemas no ayuda. Pero convertir al vecino en el problema tampoco.

La convivencia no se construye señalando, sino gestionando mejor.

El verdadero debate en Quart: cómo queremos convivir

La pregunta no es si queremos inmigración. Es un fenómeno global. La pregunta es otra:

¿Cómo queremos vivir juntos en Quart de Poblet?

Como vecinos y vecinas sabemos que la convivencia se construye en lo cotidiano: en el mercado municipal, en la puerta del colegio, en la asociación de barrio, en las fiestas.

Es normal que haya dudas. Es normal que exista preocupación. Pero el miedo no puede ser el que marque el camino de nuestro pueblo.

Integrar no es un gasto: es una inversión en estabilidad, en seguridad y en futuro compartido.

Un pueblo se define por cómo cuida y cómo integra

El enemigo no es quien llega buscando una oportunidad. El problema es la desigualdad, la precariedad laboral, la especulación o la falta de políticas públicas valientes.

La política municipal debe gestionar con responsabilidad, planificación y recursos. Pero la sociedad —nosotros, el vecindario de Quart— tenemos una tarea igual de importante: no perder la humanidad.

Porque al final, lo que define a un pueblo no es a quién deja fuera, sino cómo integra a quien quiere sumar.

En 2026, la inmigración en la Comunidad Valenciana no es un debate abstracto. En Quart de Poblet es una realidad cotidiana. Y como vecinos, tenemos la oportunidad de convertirla en una historia de convivencia, prosperidad y futuro común.

Si queremos barrios vivos, comercios abiertos y servicios públicos fuertes, necesitamos construir comunidad. Entre todos. Aquí, en nuestro pueblo.

Gabi Carretero.

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